14.12.11

#33 · Ari Up y las que fueron punk hasta el final

Publiqué este artículo en Diagonal hace muchos meses. Se me olvidó copiarlo aquí en su día y lo hago ahora por dos motivos: para fingir que este blog no está muerto y para recuperarme del susto que me ha dado ver a Palmolive luciendo su faceta cristiana en Españoles por el mundo (28:40).

Chicas que crean, se rebelan y deciden

Entre la reinvención de la masculinidad femenina de Patti Smith a la rubia sin un pelo de tonta de Blondie, Debbie Harry, se esconden mujeres atípicas del Punk, que como Ari Up se enunciaron, con autonomía, inclasificables.

Cuando Ari Up salía al escenario en 1976 bailaba y se remangaba la ropa con una sensualidad exageradamente grotesca. La escena punk londinense, acostumbrada ya al salvajismo, flipaba con que eso lo pudiera hacer una mujer. Tenía 15 años, acababa de empezar con las Slits y poco después giraría teloneando a los Clash.

Siempre nos cuentan que Joe Strummer le enseñó a tocar la guitarra y que Mick Jones era quien se la afinaba. También que como su madre era amiga de Jimi Hendrix y se lió con Johnny Rotten les conoció desde pequeña. Pero nadie nos ha explicado tan patriarcalmente de dónde se sacó ese cóctel maravilloso de juego y rabia, quizá porque lo suyo era muy punk pero no igual que lo de sus amigos. Nos cuesta definir en términos absolutos a mujeres que se enuncian con autonomía, sin oponerlas a ningún sujeto pretendidamente neutro. Voy a intentarlo.



En 1977 las Slits aparecían en Jubilee, el manifiesto visual de Derek Jarman, destrozando un coche a martillazos y envolviendo a una mujer en alambre de espino con naturalidad e indiferencia. Pero para cuando grabaron su primer disco, en 1979, eran mucho más que descarga furiosa. Afrontaron la densidad del post punk con frescura: exploraban una suerte de reggae y funk blanco y hacían las indias –ritmos y gritos tribales incluidos– descaradamente. Sonaban destartaladas y caóticas, con una tendencia cabaretera que se acentuó en el segundo disco. La arrogancia de Ari Up tenía mucho de parodia de los roles de género que se resistía a acatar. Sus bailes absurdos y sus colores chillones prueban que ante todo era una payasa, una entertainer, más que para el público para sí misma.

Tenía grandes compañeras. En aquellos años británicos Siouxsie epataba al frente de sus Banshees; Poly Styrene en X-Ray Specs mandaba a tomar por culo a quienes dicen que a las chicas no hay que escucharlas; a Gaye Advert le importaba una mierda no saber tocar y Delta 5 exigían que les dejaran en paz (hit que repopularizarían las Chicks on Speed). La batería de Slits, Palmolive, se les fugó a las Raincoats, otras que se montaron un cuento de hadas hiperbólico para reírse de la mujeridad imperante.

No vamos a debatir si el punk se inventó en Nueva York o en Londres porque nos pone mucho más la versión de Kim Gordon (Sonic Youth): "El punk lo inventaron las chicas". Pero si leemos las crónicas habituales del otro lado del océano, los papeles que se les reparten son básicamente de groupies y sospechosas de matar a sus novios en el Chelsea Hotel. Necesitamos hacer herstory y acordarnos de que muchas mujeres frecuentaban lo alto del escenario del CBGB: Tina Weymouth (Talking Heads), Annie Golden (Shirts), Poison Ivy (Cramps), Kate Pierson y Cindy Wilson (B52s), Wendy Williams (Plasmatics)... Desde aquel bar Patti Smith reinventaba la masculinidad femenina, Jayne County era "man enough to be a woman" y Debbie Harry inauguraba con Blondie una nueva versión de rubia tonta en las listas de éxitos, la que de tonta no tiene un pelo. En el mainstream estaban instaladas las Runaways de Joan Jett y su lema "las chicas también tienen pelotas, sólo que un poco más arriba".

Con la asertividad que les caracteriza, al menos la mitad del párrafo anterior ha dicho alguna vez que el feminismo se la trae floja. De falta de conciencia y chicha política adolece gran parte del punk (recordemos que la verborrea situacionista de Malcolm MacLaren no habría lucido sin la ropa de Vivienne Westwood). Pero siempre nos quedará la cantante de Teenage Jesus & The Jerks, una tía guapa, lista y feminista que estuvo allí y sigue siéndolo tres décadas después: Lydia Lunch.

Si tiramos del hilo, los rastros de carmín nos llevan a las Vulpess, Ana Curra y otras zorras de la movida; a Kira Roessler en Black Flag y el antisexismo ganando terreno en el hardcore de los '80; a Amelia Fletcher y las valientes del indiepop lo-fi reivindicando el derecho a ser cursis; a mil raves con Hanin Elias y su hardcore digital... y por supuesto a las Riot Grrrls, aquellas que tramaron una red de sisterhood para empoderar a las chicas rockeras que sigue viva en los Ladyfests. Un montón de tías que se inventan a sí mismas y al mundo en el que viven, apasionadas porque en lugar de hacer lo que se espera de ellas se reúnen para participar por sí mismas en la contracultura que les emociona.

De eso Ari Up supo mucho. Su curiosidad le llevó a un devenir jamaicano dub que no todas sus fans supimos digerir. No ser un plato fácil fue otra de sus virtudes. Desde 2006 venía retocando a las Slits y el año pasado lanzaron un LP que defendieron en directo. Murió de cáncer hace tres meses. Otra lección: se puede ser estrella del rock and roll adolescente y tener luego una vida feliz y plena; Ari up usó el derecho a desearse como le dio la gana. Decía que se veía a los 60 años con el pelo verde y tacones altos. Me la imagino así, agitándose en una mecedora, y voy a darle las gracias, a ella y a las que vinieron después, por el inspirador atrevimiento de no ser Typical Girls.

>> Playlist publicada junto al artículo.

3 comentarios:

  1. Enhorabuena por el excelente artículo, Marta. Me ha gustado muchísimo.

    Respecto a lo de Palmolive, ¡mamma mia! Qué giros da la vida.

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  2. "se inventan a sí mismas y al mundo en el que viven, apasionadas porque en lugar de hacer lo que se espera de ellas se reúnen para participar por sí mismas en la contracultura que les emociona."

    No puedo estar más de acuerdo con esto. Felicidades por el artículo.

    Salud,

    j.

    p.d. ¡Echo de menos actualizaciones más a menudo!

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  3. Gracias Andrea y J. La verdad es que se me nota cuando escribo de tías que me flipan, escribiendo con ganas sale todo mejor ;)

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